El tomate romero, cuyas características y descripción indican un alto rendimiento, se distingue por su delicioso fruto. Es muy resistente a las enfermedades y se recomienda su cultivo en interior.
Ventajas de un híbrido
El tomate romero, cultivado por agrobiólogos rusos, está inscrito en el Registro Estatal de Logros de Mejoramiento. Este híbrido se recomienda para su cultivo en invernaderos de plástico o bajo techos temporales.

Durante la temporada de crecimiento, esta variedad indeterminada forma un arbusto poderoso, de 150 cm de altura.
La variedad de tomate Romero se caracteriza por su abundante producción y una maduración media-temprana. Su duración es de 115 a 120 días desde la germinación de la plántula hasta la cosecha.
Los tomates son de color rosa brillante, planos y redondos. Sus frutos grandes pueden pesar hasta 400 g, y algunos gigantes alcanzan los 800-900 g. Con prácticas de cultivo adecuadas, se pueden cosechar de 10 a 12 kg de tomates por metro cuadrado.
Durante el cultivo, es necesario atar los arbustos a un enrejado o soporte adicional. Esto implica asegurar no solo los tallos, sino también los racimos de tomates.

Las reseñas de los horticultores confirman su excelente sabor. Los tomates tienen una pulpa jugosa y tierna. Los frutos contienen una alta concentración de provitamina A.
El híbrido es resistente a la fusarium, la cladosporiosis y el virus del mosaico del tabaco. La variedad es relativamente resistente al tizón tardío, por lo que se requieren medidas preventivas con preparaciones especiales durante el cultivo.
En la cocina, los tomates se utilizan para preparar diversos platos, pasta de tomate y salsas. Se recomienda su inclusión en la alimentación infantil y en la dieta diaria. No son aptos para el almacenamiento a largo plazo ni para el transporte a largas distancias.
Técnicas de cultivo
Al plantar semillas directamente en la tierra en un lugar permanente, la mayoría de las regiones de cultivo requieren una cubierta de plástico resistente para proteger los brotes. Por ello, muchos horticultores utilizan el método de plántula.
La siembra de semillas se realiza en marzo, 55-70 días antes de la plantación en un lugar permanente.
Llene el recipiente con la mezcla de tierra o sustrato preparado, compáctelo y riéguelo con agua tibia. Las semillas tratadas con una solución acuosa de permanganato de potasio y un estimulante de crecimiento se colocan a 1 cm de profundidad. Cubra el recipiente con film transparente hasta que las semillas germinen.

Cuando se hayan formado una o dos hojas verdaderas, se procede al trasplante. Se pueden usar macetas de turba para este fin, ya que facilitan el transporte de las plántulas a su ubicación definitiva.
Los suelos arenosos, fértiles y enriquecidos con materia orgánica son los más adecuados para el cultivo de este híbrido. En campo abierto, las plántulas se espacian entre 30 y 40 cm, con una separación de 70 cm entre hileras.
El cuidado de esta planta implica aflojar periódicamente la tierra para asegurar el acceso de aire a las raíces. Requiere riego moderado y fertilización oportuna con un fertilizante completo.
El exceso de materia orgánica en el suelo provoca el enroscamiento de las hojas y la disminución de la producción. Por lo tanto, es recomendable aplicar compost y otros fertilizantes durante la preparación del suelo, el arado o el cultivo previo a la cosecha.

Los arbustos se pueden entrenar con 2 o 3 tallos. Al entrenar con 2 tallos, los frutos son más grandes, aunque maduran menos. El tipo de entrenamiento no afecta la producción.
Un huerto de tomates requiere deshierbe constante. Para minimizar la mano de obra, puede cubrirlo con fibra negra no tejida.
La paja, la hierba y las hojas se pueden usar como mantillo, proporcionando una fuente adicional de nutrición orgánica a la planta. Las tomateras requieren la eliminación oportuna de los brotes laterales y riego.










